30 set. 2008

Coleccionista #11: Miqui Ferré

¿Cuál fue el primer disco que compraste y a qué edad?
Un disco de Fats Domino que formaba parte de la colección Gigantes del Pop que editó Polygram Ibérica. Debía tener entre 13 y 14 años y lo pillé por correo en el clásico Boletín Informativo Discoplay.
El hecho de tener un hermano mayor me ha evitado el sonrojante disco de Mecano o Modern Talking como respuesta a esta pregunta, pero no quiere decir que no los escuchará, sólo que los compraba él.

¿Cuál ha sido el último? ¿Qué estás coleccionando en estos momentos?
Los tres últimos han sido un recopilatorio de las grabaciones de Justin Hinds and The Dominoes para Duke Reid (“Corner Stone”), otro recopilatorio de Esquerita (“Believe me when I say Rock’n’Roll is here to stay”) y –el que más ilusión me hizo- el mítico “Right back where we started from” de la Kent. Después de mucho tiempo con la copia de mi hermano apalancada en mi casa he podido devolvérsela (Gràcies Joan!!). Últimamente estoy superando mi etapa obsesivo-compulsiva de comprador de maxis –ya sabéis que este formato es al coleccionista de disco lo que el single al coleccionista de northern soul- y estoy comprando otras cosas que siempre me han gustado pero tenía un poco olvidadas (mi última compra es un ejemplo); por otra parte estoy descubriendo la música que hacían en NY los blanquitos intelectuales (y drogadictos, supongo) que iban a las discotecas y que no tengo muy claro como se etiqueta (no-wave? punk-funk? Trumpa-trumpa?).

¿Cuál es tu hallazgo más precioso? ¿Qué disco consideras la joya de tu colección?
Resulta complicado escoger. Hay muchos discos a los que tengo cariño y normalmente se debe a una combinación de música maravillosa + edición chula. No soy especialmente obsesivo con el tema de las ediciones originales ni suelo pagar grandes sumas por discos, pero la verdad es que la ediciones antiguas con esas portadas de cartón duro e impresión mate me ponen especialmente. Se me ocurren el “Karma” de Pharoah Sanders (Impulse!) que me consiguió en edición original americana Marcos Juandó, el “Goin’ out of my head” de Little Anthony and The Imperials (DCP) que compré por tres dólares en Washington o, en formato maxi, “The Adventures of Grandmaster Flash on the Wheels of Steel” de Grandmaster Flash (SugarHill) –cuatro dólares también en Washington- o “I Like It Like That” de Inner Life (Salsoul) que conseguí gratis en un lote de una radio que me regaló un amigo (Gràcies Alex!!). Lo que está claro es que para mi un disco consigue la categoría de joya en función de: 1) La música que contiene. 2) El cómo di con ese disco en particular. 3) Calidad de la portada. y 4) Edición. (En este orden, aunque con puntuales excepciones. ¿Qué sería de la vida del coleccionista sin esas entrañables incoherencias?)

¿Artwork y portadas favoritas? Todos los discos de Impulse! son maravillosos, tanto las portadas como los diseños. En general todos los sellos clásicos de Jazz suelen tener buenísimas portadas, pero cito Impulse! por ser mi preferido. A parte de eso me gustan mucho los diseños de las fundas de maxis de los 70 –reconozco que las nubecitas y los arco iris de los maxis de Salsoul son horrendos, pero a mi me gustan, ¿qué le voy a hacer?- y todas las portadas de la P-Funk de los setenta -desde los diseños de la Graffitteria a los dibujos esquizoides de Pedro Bell.

¿Cómo tienes ordenada tu colección?
Por estilos, dentro de estilos por artistas o sellos (Soul, Funk y Hip Hop por artistas mayormente y Disco, Jazz, Latin y Jamaica por sellos). Dentro de sellos por artistas y dentro de artistas –si se da el caso- por orden cronológico. Obviamente esta es la teoría, en la práctica, como en toda colección, hay un pequeño caos que sólo uno mismo puede desvelar (recuerdo una llamada desesperada desde mi casa una noche de fin de año; yo estaba de bolo y mi propia novia era incapaz de encontrar el “Thriller” de Michael Jackson para amenizar el guateque casero que tenía montado).

¿Sabes cuántos discos tienes?
Hace años que no hago un recuento en serio; Calculo que unos 1700 LPs y maxis, alrededor de 150 singles (no es mi formato, desde luego) y 500 cds (aunque estos no cuentan, no?).

¿Cuál es/era tu tienda de discos favorita?
En Barcelona Wah Wah, Daily y Overstocks para el Hip Hop. En Valencia Maardi Grass. En Donosti Beltza. En Madrid Ama. Estas son las opciones para días de economía boyante e ir a tiro hecho, para rastrear y gastar menos (o esa es la mentira con la que tranquilizo mi conciencia al entrar): Edison’s en Barcelona, Metralleta y Killer’s en Madrid.

Cuéntanos el episodio más memorable de tus días de cazador de discos (un timo, un error, un triunfo, un encuentro, un robo, una conversación...)
Estando de vacaciones en Roma encontré una tienda de discos (es la de la foto, en la que salgo con cara de enfermo y un disco de Baccara en las manos) del tipo “ensúciate-los-dedos-mirando-ingentes-cantidades-de-discos” regentada por un par de tipos de lo más pintoresco. Uno era un mod entrado en años y el otro parecía directamente un ex-toxicómano (con el ex- muy reciente). Los discos no estaban marcados o –en el caso de que lo estuvieran- tenían una etiqueta en la que aparecían dos o hasta tres precios diferentes. Teniendo en cuenta el caos de el etiquetaje decidí que igual las cifras no hacían referencia al precio sino a otro concepto. Después de un rato rebuscando me acerqué al mostrador donde estaba el ex-toxicómano y le pregunté el precio de los discos que llevaba. Entre su actitud (tipicamente romana) de ¿por qué vienes a molestarme y a gastar tu dinero en mi tienda? y mi italiano patatero la comunicación no era fácil, pero finalmente entendí que las etiquetas marcaban el precio y había más de uno porque si eras socio de no-se-qué esotérico club de compradores habituales había un descuento. Una vez aclarado esto empecé a apartar discos que se alejaban de mis posibilidades económicas (entre ellos estaba el “Chameleon” de Labelle, producido por David Rubinson que vendían a 170!! €), al ver esto el agradable tendero me frenó, cogió el lote de 10 discos, lo sopesó y me dijo: “otanta euri”. El argumento fue tan eficaz que salí de la tienda con los diez discos y la alegría de haber conseguido una rebaja de 162 € en un disco.

¿Ha cambiado tu perspectiva del coleccionismo de discos desde la aparición de Ebay y la compra por Internet?
No he utilizado Ebay en mi vida y creo que sólo me he comprado dos discos por Internet, supongo que es porque no puedo relacionarme con seres pintorescos por Internet, así que mi perspectiva sigue siendo la misma.

¿Aireas tu colección? Es decir: ¿Pinchas discos o realizas una actividad didáctica similar?
Pincho discos siempre que me dejan, normalmente para desesperación del hostelero. En cierta ocasión, un disc jockey (por llamarlo de alguna manera) con el que compartí cabina en un local infecto perdido por Galicia, dijo de mi: “Pinchaba temas super largos, que no conocía nadie e incluso instrumentales; tuve que echarlo fuera y ponerme yo a pinchar”. Es una de las mejores descripciones que se pueden hacer de una sesión mía. A parte de eso suelo taladrar a mis amigos y conocidos con datos interminables y muy poco interesantes sobre cantantes, músicos, sellos, productores, etc.

(Miqui Ferré, aka Master Mike aka Miguelito Superstar, y
procedente de una ilustre familia de ex-mods, es el cantante de la popular banda de música funk-disco Fundación Tony Manero y de la banda de funkanrol anarco-sexual-desnudista Chocadelia Internacional )