21 gen. 2009

The Chap: nostalgia en armas


La revista anarco-dandi inglesa preconiza las virtudes de lo antiguo y caballeroso frente a la ruidosa vulgaridad del siglo XXI

1. Lo antiguo es mejor. Echen un vistazo a su alrededor, si no me creen; eso que ven es el siglo XXI: ropa de gimnasio en las calles, música vacía sonando en cachivaches computerizados, no-pensamiento catódico, grotescos armatostes automóviles, ausencia de romanticismo vital, desaparición de los modales, neutralidad existencial, vulgaridad capitalista, insulso arte no figurativo, cultura desechable y glorificación del prestamista. ¿Esto es nuestro siglo? ¿Esto es lo mejor que puede dar la humanidad? Pues menuda porquería.

En esta tesitura, el revivalismo se torna lícito y la nostalgia inevitable. Ésta tiene muy mala reputación, pero no se la merece. Los que miramos hacia atrás de forma patológica solemos ser malinterpretados: no se trata de que apreciemos cosas del pasado porque son “antiguas”. Se trata de que son mejores. Como declaró el artista Billy Childish a la revista The Chap: “no escojo la opción anticuada por que sea la más vieja, sino que observo las dos (la nueva y la vieja) y tomo una decisión basada en cuál es de mejor calidad”. Tweed contra Zara, vinilo contra MP3, cha-cha-chá contra house, Ealing contra el Hollywood actual: gana lo primero, admítanlo. Quizás los inodoros eran peores, hacía más frío y la gente cascaba antes, pero ¿qué quieren que les diga? Seguro que merecía la pena.

2. The Chap es una revista inglesa actual que pregona la “revolución del tweed” y los preceptos del anarco-dandismo. La C.A.D. (Confederacy of Anarcho-Dandysts) celebra la era del jazz, los 20’s-30’s-40’s, la caballerosidad, los trajes hermosos y los cócteles tonificantes, y lucha contra la “sosificación” de la juventud y la cultura de la “vulgaroisie”. La lectura de The Chap es ciertamente estimulante, y le hace a uno desear catapultarse hacia unas décadas que no conocían el reggaeton ni las zapatillas deportivas, y en las que se valoraba el esfuerzo, la cortesía y el calzado resistente. En las páginas de The Chap no encontrarán ni rastro de Madonna o D&G, pero sí a David Niven o Noël Coward. No les hablarán de festivales musicales o “cultura de clubs” pero sí de utensilios de afeitado adecuados o cómo colocarse un cuello de camisa separable. The Chap busca “tomar una sociedad indiferente y poco elegante” con una revolución. Naturalmente, como ellos mismos confiesan, al estar “poco preparados para el esfuerzo que exige una revuelta convencional, debemos prepararnos para una revolución basada en la languidez excesiva y el vestir pero que muy bien”.

Según Gustav Temple, su editor, The Chap nació en 1998, en un clima general de cocaína, clubes nocturnos y las Spice Girls. Sitiados, hastiados, un grupo de jóvenes pulcros fundó una revista para hablar de sus aficiones: el té, los trajes de tres piezas (Temple aduce que el motto de la revista es “all we are saying, is give the three-piece a chance”), el oporto y los poetas tuberculosos. Las opiniones del editor sobre el revivalismo son firmes: “Creo que buscar consuelo en otras eras es el único camino posible, pues quedan muy pocas ideas originales. ¿Por qué intentar inventar algo nuevo, cuando hay tantos estilos hermosos en el pasado”.

Pero en The Chap no son dogmáticos ni freaks reconstructores que simulan vivir en otro tiempo; Temple afirma que es posible disfrutar el London calling de The Clash y fumar en pipa. No se trata de escuchar exclusivamente a crooners y llevar sombrero trilby; The Chap no va de eso. Importa poco si tras leerlo uno empieza a llevar ligas en los calcetines o aprende a hacerse un nudo windsor. Lo que importa es digerir adecuadamente su jocosa racionalización de que la cultura moderna es un asco, por mucho que nos vendan sus avances. De que ser detallista y preocuparse por las cosas hermosas importa de veras. De que la buena educación es primordial. De que valorar altamente la estética personal no es un capricho estéril, sino una manifestación excepcional de dignidad humana. Y que, por supuesto, “You rascal you” es mil veces mejor que “We will rock you”.

3. Para que no me tachen de anglófilo sin entrañas les apuntaré antes de despedirme una dirección local de similar contenido. En el programa Melodías Pizarras de Radio 3 (cuyo slogan es, sin tapujos: “lo antiguo es mejor y más divertido”) suena sólo foxtrot, son cubano y bugui-bugui de los ‘30, y encima pinchado con discos de pizarra de 78 rpm, “el soporte eterno”. Lo llevan los Hermanos Pizarro, tres musicólogos que comparten lazos de sangre (ficticios) y apasionado delirio coleccionista (real). Si lo que buscan es una auténtica alternativa al balido insignificante de Los 40, les recomiendo fijar su dial allí. Con cemento y cadenas, si se tercia.

Kiko Amat

The Chap
http://www.thechap.net/

Melodías Pizarras
RNE, Viernes de 20:00h a 21:00h.


(Artículo publicado originalmente en el suplemento Cultura/S de La Vanguardia del 14 de enero de 2009)