9 juny 2004

taxidermia cultural



Todo lo hemos visto antes. Los eslógans del 68 se utilizan para vender bambas, las caras de revolucionarios camisetas, y la "recuperación" siempre continúa. Ésto es tan obvio que es casi un cliché de nuestros tiempos.
Los situacionistas (perdón por empezar de nuevo) por su secretismo, complejidad, actitud aristocrática y desprecio a lo que dijeran de ellos se prestan especialmente a ser recuperados, usados, mencionados y usados de banderas que cosas que en nada se les parecen y, con toda seguridad, a ellos les hubiesen repugnado. Lo vimos antes, en 1988, cuando Alain de Benoist(un conocido facha y lider del grupo La Nouvelle Droite) recomendó las lecturas de Debord y le tachó de pensador de la derecha. LO vimos cuando Pierre Guillaume (un negador del Holocausto y editor de literatura fascista) puso a Debord en su panteón de héroes. Lo hemos visto cada vez que con la más banal de las escusas se les ha utilizado para defender la post-modernidad (que odiaban) y cualquier peregrina propuesta de pensamiento inane.
Hoy lo volvemos a ver con las declaraciones de un conocido líder de grupo pop, en las que menciona que "sería el policía que iría de la mano de Debord en las manifestaciones para evitar que las cosas se fueran de manos". Tal vez no utilizo las palabras exactas, pero poco importa. Nadie duda de la inteligencia del mencionado personaje, que -es cierto- leía a los situacionistas mucho antes que la gran mayoría de nosotros. POr otra parte, es triste ver que tantas lecturas no han servido para nada: LOs situacionistas, por muchos análisis y dobles lecturas que quiera dárseles, eran un grupo proto-revolucionario y de izquierda radical. Su FIN, repito, su FIN, era la revolución. No se les puede separar de ella con ningún quiebro lingüístico ni con ninguna abstracción teórica. Querían mandar a freir espárragos el sistema capitalista por encima de todo. Obviar esto es querer negar la realidad, una realidad que no dudo aterrorizará a squares y intelectuales pasivos.
Todos podemos utilizar a los situacionistas; su legado está allí para que todo el mundo lo use. Pero su legado es un legado de IZQUIERDA, izquierda utópica y subcultural y muy, muy desafiante. No huyan de ésto. Nos entristece ver como conocidos liberales intentan enmascarar este hecho para mostrar a los situacionistas como un mero "happening" cultural, algo neutral que puede utilizarse desde posturas de derechas claras sin el menor sonrojo.
Estamos dispuestos a discutir lo que sea. Pero digamos alto y claro en qué lado estamos. Si es derecha es derecha; mencionar a debord de vez en cuando jamás logrará ocultar lo que se esconde detrás de tímidas posturas de apoliticidad.