16 juny 2004

SANTA LIBERDADE



El pasado viernes, sin ningún plan en absoluto, me vi forzado a ir al Verdi Park a ver lo que fuera. Afortunadamente "lo que fuera" acabo siendo un documental sobre unos anti-fascistas gallegos y portugueses (el Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación -DRIL-) que en 1961 secuestraron un crucero de lujo, el Santa María, para llamar la atención mundial sobre los regímenes de Franco y Salazar. Durante los trece días que duró la acción acabaron montando una especie de comuna a bordo, aboliendo algunas clases (la turista, la de lujo…no les dió tiempo a hacerlo con la sociedad de clases en pleno, ja ja), rebautizaron el barco "Santa Liberdade", pusieron de relieve la contradicción que suponían España y Portugal en el orden internacional y forzaron a intervenir incluso al flamantemente recién nombrado Presidente de los EEUU, John Fitzgerald Kennedy. Acabarón desembarcando a los rehenes sanos y salvos y pidiendo asilo político en Recife, Brasil, cosa que se recibió entre los espectadores del Verdi con gran regocijo. Evidentemente los citados regímenes, mediante su maquina de propaganda, hicieron creer al gran (y estúpido) público que todo había sido llevado a cabo por unos piratas y unos "facinerosos". Como no me canso de repetir siempre que comparo el estado de los medios de comunicación que había en los tiempos de la dictadura y los de ahora, me asusta ver las similitudes que se dan, no tanto en manera de hablar (la palabra "facineroso" se suele sustituir ahora por "terrorista") sino en las maneras utilizadas para llenar las noticias de una repugnante subjetividad partidista.
"Santa Liberdade" no es un documental brillante, de acuerdo, pero ver a esos señores que ahora tienen unos 60 años, tan emocionados, orgullosos de lo que hicieron y tan cabreados como entonces, me llenó de esperanza ése viernes por la noche y me fuí a dormir un poco más esperanzado, eso sí, pero igual de cabreado (que eso no hay quien me lo quite).