5 març 2010

Some product: unas cuantas críticas de discos

THE FIERY FURNACES
I’m Going Away
THRILL JOCKEY
Pop-Prog A los Fiery Furnaces les pasa lo mismo que a Field Music: su actitud general de “qué raritos somos” y modus operandi compositivo de “¿Que no voy y meto seis cambios en esta canción?” puede resultar irritante. Alguna gente parece no tener suficiente con hacer buenas canciones, y se empeña en demostrar lo leftfield e imprevisibles que son en cada nota: FF son así, y I’m going away un resultado directo de esto. Los dos hermanos de Brooklyn exhiben en este octavo álbum un rompecabezas de garaje-prog y 70’s rock desmontado y vuelto a montar, con el resultado habitual: sobran piezas. “Staring at the steeple” no sabe si ser Black Sabbath o Subway Sect. “Cut the cake” intenta sonar al Dylan crucial, pero acaba pareciendo Ed Harcourt en un día nublado. Cosas buenas hay, no digo que no: “Drive to Dallas” intercala efectivos freakouts a lo Todd Rundgren aquí y allá, “Keep me in dark” tiene madera de hit, en “End is near” Alison Friedberger canta como Carly Simon con una pinza en la nariz y “Charmaine champagne” contiene efectivos toques 70’s Who aquí y allá. Pero en general, hay demasiado zig-zag y confusión. Y en “Keep me in the dark” sobra ese acordeón desafinado, leches.

LAURA VEIRS
July Flame
BELLA UNION
Indie Folk La avalancha invasora de cine indie gringo ha provocado que uno no pueda disociar una cierta rama de folk-pop actual con determinadas imágenes de melancolía fílmica: membrillos con bufanda enamorándose de pánfilas patosas (también con bufanda). Laura Veirs podría musicar cualquiera de esos productos, pero no se lo tengan en cuenta; la Veirs es algo aparte. Sería absurdo ponerse a subrayar cortes concretos de un disco superlativo, lleno de anticipación y deseo de permanencia. Este July flame es, paradójicamente, un disco de verano, sólo que no es el verano eufórico y prometedor de las 12 de la mañana (léase Jan & Dean), sino el reflexivo y nostálgico de las 19:00 de la tarde (léase Carole King). Quieto y ansioso, elevado y tristefeliz, el séptimo LP de la Veirs es una de esas cosas eternas que puntúan momentos clave. Escuchen “Where are you driving”, con su banjo pellizcado y esa melodía que recuerda a Joanna Newsom –sin la voz de Gizmo- o la quietud trascendente y optimista de “Life is good blues” (¡O los vientos entusiastas de “Summer is the champion”!) y maravíllense con las posibilidades evocativas del pop más emocionante.

YOUNG FRESH FELLOWS
I Don’t Think It Is
MUNSTER RECORDS
Super Pop Tomen nota: cuando la casque, quiero una conga de los asistentes al ritmo de “Taco wagon”; con el estribillo gritado al unísono. Oh, los Young Fresh Fellows: de fiesta desde 1981. Siempre allí, siempre fiables, tan majestuosos como ignorados por el canon y la Historia del Rock (YFF son del “otro Seattle”; el que no sale en Rolling Stone). Que los YFF sean más conocidos desde que su líder Scott McCaughney es el “quinto R.E.M.” me produce unas ciertas ganas de denostar que voy a contener. Aquí sólo quiero certificar que I don’t think it is es tan estupendo como cualquiera de los nueve anteriores, y que está lleno de temas clásicos. Y viene variadito, como siempre: frat-rock y twist huracanado en “Suck machine crater”, garaje oscuro a lo Third Bardo (en “Lay you in the ground”), garaje alegre estilo Standells (“Betty let the good times crawl”, con solo creciente marca Byrds), pop elegante que evoca a Go-Betweens (la hermosa “Never turn back again”, con Rickenbaker cortesía de Peter Buck y coros pantanosos a lo Murmur), power-pop atolondrado (“After suicide”), surf con atropellos hot-rod (“Go blue angels go”) e incluso una versión de los Stones del 65 (“Gotta get away”). Y produce y toca Robyn Hitchcock. En fin, que ya tenemos lo que va a sonar a piñón en la próxima barbacoa. Y durante todo el año, qué narices.

VV.AA.
Where The Action Is! Los Angeles Nuggets 1965-1968
RHINO
60's folk-pop-garaje Tan exhaustivo como apabullante, el último recopilatorio de Rhino –el sello Saruman del indie- se centra en la escena de Los Angeles de 1965 a 1968. Sería redundante que yo repitiera a estas alturas que ese periodo y ciudad produjeron algunas de las mejores canciones del siglo XX. Y no haría falta subrayar (si quieren un claroscuro Villa Arriba y Villa Abajo) que el L.A. 60’s gana por enteros a su vecina San Francisco: los amantes del pop artesano tendimos a apreciar más el showbiz e intención popular de L.A. frente a los desvaríos ombligueros de SF. Where the action is se divide en cuatro CDs. El primero tiene el pop y el garaje y el folk rock, y enormes canciones. Como en todos los Nuggets, se mezcla el hit con la catacumba, y perfectos desconocidos se codean con la élite pop: empieza con el “Riot on Sunset Strip” de los Standells, y desfilan Love, Byrds, Doors, The Seeds y Kaleidoscope, pero no suenan las típicas (de Byrds se incluye el “Movin’ on”, esa eterna olvidada). Y lo completan decenas de grupos que incluso los currados en 60’s pop no habrán oído jamás. El CD2 explora un terreno parecido, pero geográficamente se mueve a las afueras de LA. Vuelven a convivir la corte (Electric Prunes, The Turtles, The Merry Go-Round, Kim Fowley) con las mazmorras (The Chymes, The Whatt Four, The Deepest Blue). El CD 3 reúne a productores y frankensteins de estudio, así como soft-poperos apuntándose al desmelene: PF Sloan, Jan & Dean, Monkees y Lee Hazlewood bailan juntos (e incluye un hit personal: “The rebel kind” del grupo infantil Dino, Desi & Billy). Y en el CD4 se amontonan las bizarradas (Peter Fonda), los jubilados que regresaban embutidos en pantalones púrpura (Rick Nelson y Del Shannon), el country-rock en pañales y la psicodelia, así como futuras estrellas dando sus primeras brazadas (Nilsson, Warren Zevon, Tim Buckley). Y así, boquiabiertos y empachados, nos dejan. Mi recopilatorio del mes.

CORNERSHOP
Judy Sucks a Lemon for Breakfast
Ample Play Recordings
Pop bailable asiático Yo fui muy fan de Cornershop. Eran airados riot boys hacia 1993, e hicieron un montón de ruidazo indie en un par de EPs hasta que les vino la fiebre disco. Su deriva del feedback blanco al funky Bollywood fue algo ejemplar, y encima les catapultó al #1 de las listas (con “Brimful of Asha”, en 1998). Que es lo que siempre hay que exigirle a un grupo pop: la dominación mundial. Cornershop son aún más celebrables si contemplamos que (a lo Bill Withers) sudaron cosa mala de aquel súper-éxito, auto-boicoteándose con un cambio de nombre (el ingoogleable Clinton) y sacando sólo un LP más el 2002. Hasta hoy. Judy sucks a lemon for breakfast, me alegra proclamar, es un disco maravilloso. Afirmativo, celebrativo y lleno de canciones para re-enamorarse de la vida (aunque a veces duela) y volver a ser fan. Hay soul humeante de barbacoa sureña, gospel, sitars a porrillo, psicodelia bailable en cada esquina y riffaje Stoniano a go-gó. Y pop total. Y una versión del “The Mighty Queen” (versión Manfred Mann). Y varios hits de pinchabilidad obligada, como “Who fingered rock’n’roll” (Primal Scream + T Rex + asian youth disco) o “Roll off characteristics (History in the making)”, donde parecen unos Equals renacidos con trombones 2-Tone y sitares descocados. Y si esto suena chulo es porque lo es. Un LP superlativo.

BMX BANDITS
The Rise & Fall of...
Elefant
Indie pop BMX Bandits son un grupo de culto, una situación que quizás ha empeorado (o provocado) su terrible nombre preescolar. Pero no se dejen engañar por él: BMX Bandits son un gran grupo. Su fragilidad, inocencia, sonido jangly, la voz de pubescente retraido de Duglas T. Stewart y su pasión por el 60’s pop se solidificaría en una forma muy particular de indie pop escocés (luego derivaría al twee desenfrenado de otros, pero no es culpa suya) que lleva más de 30 años haciendo fans. Los Banditos tienen muchas canciones maravillosas, de las que estas 23 son excelentes ejemplos. La colección está ensamblada siguiendo criterios enigmáticos (no se sabe si son favoritas de Duglas, o qué) y faltan algunos de los hits más gordos (¿No “Serious drugs”? ¿No “Kylie’s got a crush on us”?), pero las que están, brillan. Predominan las de los primeros 12” para 53rd & 3rd y del LP C86 (“E102”, “Your class”, “Right across the street”, “Rimbaud & Me”), hay un buen puñado de inéditas (un “Disco girl” versión 2008, una versión del “I don’t wanna grow up” de Tom Waits), de singles (“Help me, somebody”, de un 7” en Shoeshine de 1996) y otro montón de canciones del LP Star Wars de 1991 (incluyendo mi eterna favorita del grupo: “Come Clean”). Tómenlo como el conjunto de canciones sin tacha que es (y no como la colección exhaustiva que en ningún momento pretende ser) y el placer aural será grande.

THE SPIRES
A Way of Seing
Beehouse Records
Kiwi pop crepuscular The Spires son un trío californiano formado por un payo con gafas negras y dos tipas hieráticas y ojerosas que parecen recién emergidas de una semana a oscuras en la Factory, 1965. No son Los Otros Spires, los que hacen electro-pop desde Sheffield y telonean a INXS. Los Spires Que Molan son anglófilos hasta la médula ósea, y su pop suena sofisticado y crepuscular. Recitan cansino, como Lawrence de Felt, y sus rimas pop sacan la cabeza de cavernas antipódicas como Flying Nun y la escena kiwi, los Go-Betweens menos soleados e, inevitablemente, la VU en su etapa crucial. Si quieren una comparación que va a hacerles saltar los pantalones, varias de las canciones (“TAM”, “Afterlife” y en especial la desorbitadora “Lowercase”) están en la mismita línea que el “Pink Frost” de The Chills. Nada en este segundo LP desmerece de tal comparación: “History of the off-ramp” es uno de esos hits de pop reptante que tanto podrían haber firmado el Robert Forster más glacial o los Soft Boys; “Start at the ending if you can’t begin” es como los Verlaines, pero con un sutil (aunque notable) toque Creedence Clearwater Revival. Tendrán que pedir el disco por correo -no lo he visto en ninguna tienda- pero el esfuerzo valdrá, oh, tanto la pena.

VV.AA.
Back to Perú Vol.II
Vampisoul
60’s garaje peruano Los garajeros usamos un verbo para describir la sobre-explotación de un género: Pebble-izar (pronunciado “Pebelizar”). Su origen está en cuando las series Pebbles de 60’s garaje iban ya por el volumen 22 y, tras haber rastrillado lo mejor del género, empezaban a sacar lo mediocre. Generalmente, los primeros años de exploración de un estilo oscuro son los mejores; por eso ahora (pre-pebelización) es el momento para excavar en el garaje latinoamericano. Back to Peru Vol.II continua donde lo dejó el primero: garaje-frat inocentón (con letras “idas”, como el “En el sol” de Los Datsun’s), soul blanco a lo Human Beinz (con letras “idas”, como el “Efectos” de Los Teddys), soul-funk anti-droga (con letras “idas”, como el “Camina no vueles” de Los Far Fen, equivalente punk del “Barco a Venus” de Mecano)... Como ven, en el Perú hip había una obsesión patológica por la lírica grifota. A su lado hay cosas más blanditas (el “Soñando contigo” de The Same People, una semi-versión del “Let’s live for today”), pop de girl-group (Monik), pop-soul psicodélico (Jean Paul “El Troglodita”), latin-funk con flautorro (Texao, Traffic Sound, o el “Onstá la Yerbita” de Los Destellos, con letras... Sí, “idas”). Mi hit del álbum es una versión del mod classic “I don’t need no doctor” reconvertido en himno al pribar-para-olvidar: “Ya bebí gran rato”, de Los York’s. Un excelente recopilatorio -con espectaculares notas interiores-, quizás más para connoisseurs que para aficionados.

FURGUSON
My Friends Are My Culture
La Castanya
Agro-post-punk Furguson son la escena de Gurb, un pueblo de la comarca de Osona donde viven 1800 humanos, un número indeterminado de cuadrúpedos y, ahora, un sintetizador. Furguson lo tienen todo para gustarle a los cascarrabias suspicaces como el que esto escribe (sentido del humor, punkitud ética, falta de visión “comercial”) a la vez que al loco mundo joven de allá fuera (son bailables de forma Sónar-izable y alguno lleva mostacho). Que gusten en mundos tan enfrentados es síntoma de que algo marcha bien en sus cabezas, y una innegable garantía de futuro, fama y fans sin sujetador. Furguson tienen dos palos, con los que aporrean a moros y a cristianos: el hit post-punk-HC de luxación, síncope y desacorde (y un incontrolado desgañitándose en primera línea) que mira a Jawbox, Oxford Collapse o Dischord (“Three centuries”, la majestuosa “A ciri Masai”, “No return”) y el electro-punk con sintetizadores (y un incontrolado berreando de fondo) al estilo The Rapture, Delorean, etc. (“Everybody else”, “Dog racing” o la tecno-agreste “Cabrit d’un campanar”). En ambas modalidades son emocionantes y nervudos, y es imposible escuchar su primer EP oficial sin dar saltos descompensados, como el Rick de Els Joves escuchando a Postura Radícul. Una grata nueva noticia. Desde Gurb.

DOUBLE DAGGER
More
Thrill Jockey
Himnos Post-Hardcore Pongan este disco a un volumen increíblemente alto. Hacía mucho tiempo que no proponía algo así, pero es que también hacía mucho tiempo que no escuchaba algo así. Double Dagger son un trío de Baltimore. Bajo-batería-voz, si quieren saberlo. Son diseñadores gráficos, pero no les odien; al contrario que los publicistas, los diseñadores gráficos pueden ser personas decentes. ¿Cómo les resumo a DD? Si lo que les gusta es el post-hardcore con pelotas como bolas de derribo, inteligente, anti-fashion (se cagan en Yeah Yeah Yeahs y otros idiotas-con-pitillos), politizado a morir y más ruidoso que Dresden, han encontrado a su grupo. En su tercer LP, Double Dagger no hacen canciones: hacen himnos. Marsellesas HC, cargadas a base de Rites of Spring, Embrace o los Fugazi del primer 7”: “Vivre sans temps mort” (guiño situacionista), “Surrealist composition with your face” o el Exocet punk de “No allies”. Las letras son de piel de gallina, muy bien escritas y emocionantes. Mi intención era escribírselas todas, pero sólo tengo espacio para esto: “Cuando éramos jóvenes era todo tan fácil / Era Nosotros contra Ellos (...) / Siempre estábamos haciendo algo / Nos dijeron que ese algo no era nada, pero su nada lo era todo para nosotros / Oh, sí, su nada era lo único que existía para mí” (de “Camouflage”). ¿No lloran aún, tíos de cartón? Escuchen “The lie/The truth”, con su recitado a lo The Van Pelt / The Lapse, y díganme (si se atreven) que esto no es MUY intenso. Si últimamente -parafraseando su mejor estribillo- han estado repitiéndose ustedes “I want something better than this” con cada nuevo grupo escuchado, no busquen más: su something esta aquí.

Kiko Amat

(Todas las críticas de álbumes publicadas en la revista Rockdelux, números de diciembre del 2009 a febrero del 2010, maomeno. Todas de Kiko Amat)