6 jul. 2009

Pepitas de insurrección: 5 recomendaciones de verano

Pepitas de Calabaza La editorial de Logroño les ofrece este verano un curso acelerado de anarquismo y vanguardias sin sopor ni dogma.

Si han sido ustedes alguna vez fans de algo (y quiero decir fans a muerte) recordarán la pasión y el proselitismo que ello conlleva. Esta identificación completa con algo -tan habitual en la subcultura o las vanguardias- es más bien rara en el mundo literario ibérico, pues no existen editoriales que seguir ciegamente. En los 80’s, si recuerdan, era Anagrama: Brautigan, Burroughs y compañía, una epifanía por libro. Hoy, el monetarismo y la ceguera han acabado con esto, y toda España parece conquistada por la estulticia editorial. ¿Toda? ¡No! Una pequeña aldea de furia y razón sobrevive al norte del país, ofreciendo un catálogo coherente, radical, heterogéneo y colorido.

Pepitas de Calabaza tiene muchos atractivos para el fan ilustrado. Su nombre está sacado del Amanece que no es poco de José Luis Cuerda. Son muy rojos, pero no atienden a dogmas. Son filo-anarquistas, pero aborrecen la chapuza y la ortografía pobre. Sus libros son cucos y de bolsillo, y sin embargo ellos son poco “diseñadores”. Dicho de otra manera: aman el diseño gráfico sin ser gafapastas que han puesto el cartel de En Venta en sus culos. ¿Qué más? Adoran las vanguardias, pero no les deben obediencia. Y encima tienen sentido del humor: uno de sus carteles agit-prop es una imagen de Marx exclamando “¡Me cago en todo lo que estudiao!!!”. Desaprender para aprender: esa es su idea.

Si ustedes también desean reeducarse este verano, y les atrae la idea de borrar la montaña de crueldad neoliberal aprendida en EGB, o les gustaría darle un sentido a su existencia que no esté vallado por el escalafón laboral o la democracia representativa; y, encima, pasarlo bien... No busquen más. Metan Pepitas en el bolsillo de las bermudas pero ya.
A continuación les ofrezco mi Top 5 personal:

1) Émile Armand El anarquismo individualista. Si ustedes también se quedaron dormidos leyendo La conquista del pan de Kropotkin, y disfrutaron más en la última visita al proctólogo que leyendo ¿Qué es la propiedad? de Proudhon, no se apuren. No es que sean malos anarquistas; es que están leyendo sólo los tochos. Vean sino a Émile Armand (1872-1962) y su anarquismo individualista: divertido, sensato, repleto de llamadas al gozo, el fornicio y la desobediencia, bien explicado y muy moderno. Como Max Stirner pero sin el molesto tic de negar a Dios cada dos frases. Armand dixit: “La vida es bella para el que supera las fronteras de lo convencional”. Oh, sí.

2) William Morris Cómo vivimos y cómo podríamos vivir. No sé que puedo decirles de Morris sin echarme a sollozar como una institutriz. Tomen el título de forma literal; realmente es un manual de socialismo utópico (que no socialdemócrata) para liberar al hombre y hacerlo mejor. “Además del deseo de producir cosas hermosas, la pasión rectora de mi vida ha sido y sigue siendo el odio a la civilización moderna”, dijo, el tío. Una frase para tatuarse o, mejor, para poner en una pancarta y tomar Barcelona.

3) Jean-Marc Mandosio En el caldero de lo negativo. Regálenselo a todos esos memos que repiten el ideario situacionista sin pasarlo por el tamiz separador de plausible/risible. Mandosio es un señor al que le encantaría creerse todo lo que aullaban beodamente los situs, pero que no puede superar su milenarismo de preescolar (cuando llegue “el incendio”, la sociedad se curará; así, ¡chiki-chak!). Un perfecto companion para Debord/Vaneigem; no les lean sin esto a mano o acabarán haciendo alguna tontería.

4) Miguel Amorós Golpes y contragolpes. Amorós es el anarquista contemporáneo a seguir. El único que efectúa un análisis no-claudicativo de la situación actual sin proclamas ridículas, ni absurdos anhelos sci-fi de que llegue “la revolución” (como si fuesen los marcianos), y además sin la menor esperanza en el sistema productivo industrial. Cuando leí cosas como “la técnica no es neutra; nunca lo es. No es políticamente inocente” o su ataque a “los apologistas posmodernos del orden establecido”, mis vítores se escuchaban en Port de la Selva.

5) Pablo Martínez Zarracina Resaca crónica. Un buen ejemplo del cachondeo vital de Pepitas. Recopila las crónicas de la Semana Grande de Bilbao que el autor publicaba diariamente en El Correo tras haber salido por ahí hasta las mil (es decir, que el muy bilbaino las escribía con todo el resacón). Tronchante.

http://www.pepitas.net/

Kiko Amat

(Artículo publicado originalmente en el suplemento Cultura/S de La Vanguardia del 1 de julio del 2009)