30 maig 2011

Coleccionistas #26: Álex Subinas


¿Cuál fue el primer disco que compraste y a qué edad?
Mis hermanos y yo no recibimos un gran legado familiar de discos, siempre hubo más libros. Con la excepción del primero de los Beatles, el resto eran del tipo de las bandas sonoras de Godspell y Jesucristo Superstar, Mari Trini y por el estilo. Al margen de esto o precisamente por ello, recuerdo como primeras y preciadas posesiones Nightflight To Venus de Boney M y dos recopilatorios de éxitos llamados Bang Bang, ambos en formato cinta. Esto debió ser por el 78, es decir, contaba yo con 8 años. El primer disco de vinilo que tuve fue el Tattoo you de los Stones, con 11 o 12 años. Por esa época mi hermano mayor comenzó a comprar de manera habitual revistas y discos, así que nuestra culturilla musical empezó a crecer.

¿Cuál ha sido el último?
Un 10” con material inédito de Sun Ra & his Arkestra, publicado por Kindred Spirits, un CD de jazz vocal: Milton Shuggs - Things to come (Skiptone), el single de Johnny Moore -"Your love is fadin´"(Mercury), crossover soul, y un LP de 70´s soul en el sello Buddah del dúo femenino Betty & Dee. Hace unas semanas le pillé también a un amigo el primer elepé de Willie Hutch, el único que me faltaba. No es su mejor disco pero contiene la maravillosa “Let´s try it over again”.

¿Qué estás coleccionando en estos momentos?
Sólo colecciono música negra. En el pasado investigué distintos estilos, siempre he sido muy melómano y realmente me gusta de todo. Pero hace muchos años la obsesión por la música negra terminó convirtiéndose en una pequeña dictadura y mi colección es a día de hoy básicamente -en un 90%- de soul, de todos los estilos y épocas. El 10% restante es jazz, gospel, unos pocos discos de jamaicano, música latina y brasileña.

¿Cuál es tu hallazgo más precioso? ¿Qué disco consideras la joya de tu colección?
Joyas tengo cientos, alguna raras, otras son discos comunes que me parecen insuperables. Luego están aquellos que aunque ya no escuches con frecuencia tienen un gran valor sentimental. Tal vez el disco más peculiar de mi colección se trate de un recopilatorio nunca editado -es un acetato- de Monster Records, un sello fantasma creado por Bobby Martin, el célebre arreglista y productor ligado al sonido Filadelfia. Por su lujosa y artesanal presentación, que incluye un libreto, no creo que deban existir demasiadas copias. Yo desde luego nunca he visto ninguna otra y nadie parece conocer el sello. Lo curioso del asunto es que lo conseguí hará unos 6 años en ebay por 90 euros, una cifra ridícula si tenemos en cuenta su valor histórico y rareza. Más información aquí.

¿Artwork y portadas favoritas?
Me divierten las que yo llamo “portadas secuencia”, esas en las que la fotografía de la portada tiene continuidad en la contraportada, contando en conjunto una historia. Dentro del soul hay cientos, me vienen a la cabeza los ejemplos de Fantastic Four y su elepé Got to have your love o los Impressions y la impagable portada de Finally got myself together. Por otro lado me encantan las que tienen ventanas o despegables, como Trapped by a thing called love de Denise LaSalle, Still Bill de Bill Withers o Pick of the litter de los Spinners.

¿Cómo tienes ordenada tu colección?
Por orden alfabético, aunque aproximadamente una cuarta parte de los discos están sin clasificar o desordenados. Los escucho y por vagancia no los vuelvo a poner en su sitio. Un pequeño caos, vamos.

¿Sabes cuántos discos tienes?
A ojo calculo unos 4.000 elepés (incluyendo maxis) y unos 1.500 singles. Cedés, unos 700. Me temo que tendré que bajar el pistón, no queda espacio en casa y, lo que es más importante, no dispongo de tiempo material para poder escuchar tanta música.

¿Cuál es/era tu tienda de discos favorita?
Beltza Records en Donosti, Mardigras en Valencia y Discos Juando en Barcelona. De las que ya no existen, me resulta obligado mencionar -más por razones sentimentales que por otra cosa- la Librería Universal de Bilbao. Hace 15 años había también una tienda bizarrísima en Vitoria, me la descubrió mi amigo Alejandro Aguayo. Era mitad tienda de discos, mitad charcutería y tenían bastantes discos de soul y funk americanos precintados, a precio de saldo. No recuerdo su nombre, no duró mucho. En Madrid, Killers y la Metralleta eran todavía una mina a principios de los 90... Del extranjero, he tenido la suerte de conocer muchas, algunas increíbles, sobre todo en viajes a Japón, Canadá, Estados Unidos y Suecia. También recuerdo con mucho cariño la difunta Rock On, en Camden Town, una lástima que queden tan pocas tiendas decentes en una ciudad como Londres, posiblemente la que cuente con las mejores colecciones privadas del mundo.

Cuéntanos el episodio más memorable de tus días de cazador de discos (un timo, un error, un triunfo, un encuentro, un robo, una conversación...)
Errores, muchos, supongo que forman parte del aprendizaje musical de cada uno, y triunfos también los ha habido, claro. Recuerdo que tuve acceso a un anticuario de Bilbao que vendía una fantástica colección de discos, hará ahora 20 años; encontrar una tienda en Chicago con una habitación entera a todo un euro, llena de buenos elepés, nada de morralla; muy buenas experiencias de diggin´ en destinos exóticos como Brasil, Tailandia o Sudáfrica. En este último país me adentré en el downtown de Johannesburgo en busca de discos, una zona que infunde respeto y en la que no ves un sólo blanco. Estuve en un par de tiendas, una de ellas muy grande. Hablando con el responsable le dije que buscaba soul, funk, jazz, etc y me subió en un montacargas cinco plantas hasta llegar a un enorme almacén / nave semi abandonada de unos 1.000 metros cuadrados, repleta de discos. No encontré demasiado y al de hora y pico decidí irme...el problema fue que el tipo no aparecía en mi busca y no podía acceder al montacargas. Por un momento pasó por mi imaginación que se hubiera olvidado completamente y mi destino fuera perecer de manera grotesca entre aquellas toneladas de vinilo, ja, ja .... cinco minutos después terminó por aparecer tras escuchar mis patéticos gritos de auxilio. Soy bastante despistado y en más de una ocasión me ha pasado comprarme un disco dos veces, por fortuna nunca discos caros. Otra vez encontré en un cajón de segunda mano de Beltza Records un disco que meses antes le había yo vendido a Luis y lo volví a comprar para mi colección, ante su comprensible descojono. Conversaciones interesantes no demasiadas, salvo en las tiendas regentadas por amigos. Por mi experiencia el dependiente de una tienda de discos es casi siempre un tipo peculiar, cuando no raro. Hace no demasiado recuerdo al de CD King en Madrid, preguntándome a ver si por favor podía repasar los discos de la cubeta con cuidado...¡que se gastaban!. Robar discos sólo lo he hecho una vez. Con 13 o 14 años, el Combat Rock de los Clash, en El Corte Inglés. La verdad es que fue algo espontáneo y aún me maravillo de la tranquilidad con que lo sisé. Fue salir de la sección de discos y cruzar por completo todos los grandes almacenes con él en la mano, sin bolsa ni nada, a las bravas. Ninguno de los seiscientos dependientes con los que me crucé dijo ni mu.

¿Ha cambiado tu perspectiva del coleccionismo de discos desde la aparición de Ebay y la compra por Internet?
Sí, claro, internet ha cambiado completamente el panorama, ahora es otra historia. Por un lado es la comodidad absoluta, pero por otro ha restado mucha magia y encanto al coleccionismo y a la labor de descubrir cosas, que antes era un arduo trabajo de años. Hay mucha gente que se queja del precio de los gastos de envío, no es mi caso. Ya antes de internet, y debido a la paupérrima oferta de música negra en las tiendas españolas, me había acostumbrado a comprar discos por correo a través de las listas de Soul Bowl Adey Pierce, Graig Moerer, Pat Brady, etc.

¿Aireas tu colección? Es decir: ¿Pinchas discos o realizas una actividad didáctica similar?
Siempre he pinchado de forma ocasional en fiestas y soul weekenders, en su mayoría organizados por amigos o conocidos. Lo que nunca me ha interesado demasiado ha sido una residencia fija y cosas de esas, y ahora todavía menos. Por otro lado, junto a mi amigo Aitor organizo un soul weekender en Bilbao que va por su edición número 17. Se llama Soul 4 Real y en la actualidad lo montamos conjuntamente con los ingleses del Soul Essence. Ocasionalmente también he colaborado con artículos o entrevistas en revistas y fanzines. Por otro lado, en los últimos cinco años he escrito una especie de fanzine / blog sobre música negra titulado Soul Portrait, por si a alguien le interesa curiosear: http://www.flickr.com/photos/alexs4r/

(Dicen los entendidos que la colección de música negra de Álex Subinas es de las más excelentes del estado. Subinas, que organiza el respetado y reluciente Soul 4 Real bilbaíno, es uno de los profetas vascos del soul, una andadura que empezó a muy temprana edad con el Euskadi Soul Club y aquellas seminales allnighters de machos sudorosos con el tórax descubierto, y que continuó por innumerables y selectos puertos, del Floorshaker al Black Apocalypse, el Black Talk y el Soul Supreme. Subinas continua pinchando soul elevado allá donde le llaman (incluyendo reputados weekenders ingleses), pese a que hace un año amenazó con dejar de pinchar hermoso soul-dándole un susto de muerte a la escena que él contribuyó a levantar. Álex ha contestado a estas preguntas con su elegancia y sobriedad habituales, en exclusiva para La Escuela Moderna)