21 de febr. 2007

Nuevo número de L.E.M.…y van 4!!!


Los avispaos ya habrán visto que en la columna de la derecha hemos añadido un nuevo PDF para descargar: el número 3 de La Escuela Moderna (el que hace cuatro, contando el #0). Aquí podeis ver la portada, en la que ejecuto unos preciosos pasos de baile ¿No os dan ganas de empezar a leerlo ya? ¡Pues ya sabeis!
Evidentemente los que lo querais en papel (el formato base de La Escuela, y no viceversa) lo podeis ir a buscar al Heliogàbal o al Garaje o pedirlo a nuestra dirección de mail, Kiko os lo remitirá con gran regocijo.
Nota: Por ahora, y por problemas técnicos, el PDF pesa 10 Mb. intentaremos volver a colgarlo en breve para los que no tengais banda ancha (como podría ser yo mismo).
Sorry. Uri

Canciones para La Escuela Moderna#3

Como es costumbre, esta es la lista de las canciones pinchadas por Hungry Beat en la fiesta de presentación de La Escuela Moderna#3 el pasado viernes 16 de febrero en nuestro hogar natural: el Espai Jove de l'Eixample. Sonido despeinador, colaboración sala-organizadores cercana al hermanamiento, afluencia importante, baile rompe-costillas. Cerramos a las 4:00 con tres canciones casi seguidas de Kamenbert, lo que siempre es buena señal.
Hungry beat, por cierto, contamos con un nuevo miembro, que se hizo oficial el mismo día: Jordi Geli, alias DJ Castañazo, especialista en power pop, mod revival y punk con ba-ba-ba-bas. Y zurdas antológicas.

Uri Amat
THE LEFT BANKE desirée
ARCWELDER snake oil
THE SHOES too late
MEGA CITY FOUR who cares
GRAY MATTER thog
BYRDS mr. spaceman
ROBYN HITCHCOCK & THE EGYPTIANS Heaven
SUPERCHUNK the first part
PYLON gyrate
THE MIDDLE CLASS Restless young men
JAWBOX something must break (versión de J.Division)
ZUMPANO Momentum
THE (ENGLISH) BEAT best friend
P.I.L. rise
WIPERS over the edge
THE DAMNED generals
THE BIRDS leavin' here
THE WEST COAST POP ART EXPERIMENTAL BAND Transparent day
NEW ORDER procession

Miguel López
Capítulo 1
BUBA & THE SHOP ASSISTANTS: Something to do
THE MIXERS: Bebe bebe
THE BARRACUDAS: Shades of today
THE BREEDERS: Sad about us
HANGMAN'S BEAUTIFUL DAUGHTERS: Popular Trends
THE MAKIN' TIME: Here is my number
THE DAMNED: Problem Child
THE CRABAPPLES: London belongs to me (part 2)
SPORTIQUE: Art & Shopping
NOISE ANNOYS: Bubblegum Rosie
MEGA CITY FOUR: Distant Relatives
SENSELESS THINGS: Homophobic asshole
Capítulo 2
INTRONAUTAS: Jamás seré feliz
PARAISO: Sé una chica de hoy
GABINETE CALIGARI: Me tengo que concentrar
NÚCLEO 7: Adolescentes
LOS NEGATIVOS: Recuerdos desde el gran Hotel
THE STYLE COUNCIL: Walls come tumbling down
CHUCK WOOD: 7 Days Too Long
DEXY'S MIDNIGHT RUNNERS: There, there, my dear
THE SID PRESLEY EXPERIENCE: Hup Two Three Four
RIDE: Chelsea girl
THE HOW: I was a boy

Jose González
METEORS: YOU CAN'T KEEP A GOOD MAN DOWN
COFFIN NAILS: LET'S WRECK
POLECATS: MAKE A CIRCUIT WITH ME
FRENZY: I SEE RED
TORMENT: DEATH TRAIL y alguna más aunque vete a saber...
LONG TALL TEXANS: DON'T I KNOW IT
SUNNY DOMESTOZS: SURFIN' VAMPIRE
RESTLESS: EDGE ON YOU
BATMOBILE: SCUM OF THE NEIGHBOURHOOD
DEMENTED ARE GO: HOLLY HACK JACK
GUANA BATZ: THE CAVE y DOWN THE LINE
KREWMEN: SWEET DREAMS
HEINZ: JUST LIKE EDDIE
STING-RAYS: DON'T BREAK DOWN
SHARKS: CHARLIE
RICOCHETS: RUNNIN' WILD
SKITZO: SHIPWRECK ISLAND
TALL BOYS: ISLAND OF LOST SOULS

Jordi Geli
THE GUESS WHO -UNDUN
SAVOY BROWN -A HARD WAY TO GO
THE KICKS -IF LOOKS COULD KILL
THE GODFATHERS -DON´T LET ME DOWN
THE SYN- - 14 HOUR TECHNNICOLOR DREAM
THE VOICE -TRAIN TO DISASTER
BLUES MAGOOS -GOTTA GETAWAY
THE RUGBYS -YOU AND I
DARRELL BANKS -SOMEBODY SOMEWHERE NEEDS YOU
JB AND THE MIGHTY CRAVERS -SOCK IT TO´EM
NOLAN PORTER -KEEP ON KEEPIN´ON
OSSIE LAINE SHOW -IN THE MIDNIGHT HOUR
THE CYNICS -THE WAY IT´S GONNA BE
THE A's - AFTER LAST NIGHT

Kiko Amat
DEXY’S MIDNIGHT RUNNERS One of those things
WEEKEND Midnight slows
LiLiPUT Die matrosen
JIMMY WEBB Feet in the sunshine
ZEITGEIST Ball of confusion
TRADER HORNE Sheena
CLEAR LIGHT Black roses
REG KING Merry-go-round
ADVERTISING Ich liebe dich
INFA-RIOT Five minute fashion
THE BALLOON FARM A question of temperature
LES ELITE Frustration
METAL Y CA Automáticas
HEAVENLY P.U.N.K. girl
THE MUSIC EXPLOSION I see the light
THE BEAT I confess
BRIGHTON 64 No volverán
CHRIS BELL I got kinda lost
THE GAS Ignore me
MEGA CITY FOUR Severe attack of the truth
THE WIPERS Mystery
MARK ERIC I’d like to talk to you
MAXINE BROWN Let me give you my lovin’
CANDY & THE KISSES The 81
YVONNE FAIR & THE JAMES BROWN BAND It hurts to be in love
DIANE LEWIS I thank you kindly
LOU JOHNSON Unsatisfied
BOBBY BLAND Turn on your love light
RUPERT’S PEOPLE Hold on
THE BARBARIANS Are you a boy or are you a girl
GENERATION X Listen
THE PLIMSOULS Everyday things
NACHA POP Antes de que salga el sol
THE GRUESOMES Thanks for nothing
MC5 looking at you
KAMENBERT Sha la la la
y
ender con KAMENBERT Terciopelo azul

13 de febr. 2007

Cosas que hacen BUM


Mi segunda novela para Anagrama ha salido a la calle a pasear. Se llama Cosas que hacen BUM, y está editada en la colección Contraseñas. Va de dandies anarquistas, masturbaciones, situacionistas, bombas, Gràcia, anfetaminas, soul y caídas y auges.
Adjunto portada y contraportada.
Gracias por su atención.
Kiko Amat

La obsesión más obsesiva, por todo y full time, es el problema de Pànic Orfila, un adolescente huérfano anglo-catalán que tras la muerte de sus padres queda a cargo de su tía abuela Àngels en Sant Boi, un pueblo del extrarradio barcelonés. Àngels, miembro del Instituto de Vandalismo Público, es el único satélite fijo que orbita alrededor de la mente delirante de Pànic, en torno a la cual también giran frenéticas obsesiones varias: el surrealismo, el satanismo, los situacionistas, Max Stirner, la música soul, la masturbación y, finalmente, Eleonor, una chica de su instituto. A los veinte años, Pànic se marcha a Barcelona en busca de la Gran Idea. Allí se aloja en casa de Lola, su otra tía, intenta estudiar Filología Románica y conoce a Rebeca, la feliz Rebeca, de la que se enamora. Pero también se une a los Vorticistas –Johnny Cactus, Arturo Grima, Marco Cara y Elvira–, que le fascinan: un extraño gang de dandis revolucionarios del barrio de Gràcia que posee un amenazador plan secreto. Pànic intenta conservar a Rebeca desesperadamente, mientras los Vorticistas le empujan hacia el caos cabalgando entre la anfetamina y la dinamita.

Cosas que hacen BUM es una novela que toma elementos del pulp y el punk, de las canciones pop, de Edward Limonov y Jim Dodge y John Fante, y de la novela juvenil de S. E. Hinton. Un vibrante libro sobre las obsesiones y el coming of age narrado con el ritmo precipitado y el humor agridulce propios de la prosa aparentemente sencilla y siempre incisiva de Kiko Amat.

Kiko Amat (Sant Boi, 1971) es articulista y escritor, entusiasta de la música pop, coeditor del fanzine La Escuela Moderna y colaborador habitual del suplemento Cultura/S de La Vanguardia y la revista Rockdelux. También pincha discos con su colectivo Hungry Beat. Anglófilo y autodidacta, debutó en Anagrama con su novela El día que me vaya no se lo diré a nadie (2003), de la que la crítica dijo: «Este catalán nos regala en su primera novela una perfecta historia que desfila a ritmo de canción pop, llena de ternura, ironía y reflexiones que caen como bombas: sin avisar. Un libro sin fisuras, sin dramas innecesarios, fresco en el mejor sentido del término» (Andrés Barba, Vogue); «Desde la primera página llegan, como espumas de otros días, ráfagas de un estilo no muy común en la novela española actual: Boris Vian, Anthony Burguess, Richard Brautigan, Colin McInnes... Se inscribe con aplomo en una tradición de humoristas negros y surreales cuya rabia es tanto lingüística como social: dándole la vuelta a las frases, le da vueltas a la sociedad» (Oriol García Rovira, Lateral); «Novela construida a fogonazos, ágil y urbana... Un conjunto casi perfecto» (Care Santos, El Cultural). Kiko Amat vive actualmente en Barcelona, frecuentando bodegas y esquivando la tecnología moderna. Cosas que hacen BUM es su esperada segunda novela.

16 de gen. 2007

La muerte del pop catódico (TOTP)

Top Of The Pops La BBC retira de la circulación tras más de cuatro décadas al legendario programa musical televisivo

1. El programa musical de televisión Top Of The Pops acaba de morir, y su muerte ha sido como si cerraran el servicio de mensajería pop más rápido de Inglaterra. Hay que admitir que últimamente ya no funcionaba muy bien, que se perdían paquetes, o su contenido se pudría por el camino, o eran paquetes –en el sentido peyorativo de la palabra- que mejor no mandar. El pop, lo dijimos en estas páginas hablando de la revista inglesa Smash Hits, había ido perdiendo gradualmente purpurina, calcetines, testarudez, inmediatez. En la época que reinó TOTP, la música pop podía ser banal, ruda, ruidosa, a veces ridícula; pero era música para teenagers, vacilona, útil y desafiante, el sonido de la calle. Hoy en día, por el contrario, los programas musicales destinados a un público adolescente se nutren mayormente de música para gente mayor. O dicho de otro modo, un día se marcharon Slade y entraron Snow Patrol (el equivalente cinematográfico sería sustituir a John Cleese por Meryl Streep, para que me entiendan). El último Top Of The Pops del 30 de julio de 2006 reunió a Shakira (discos para divorciadas borrachas), la anciana Kylie, la morcilla aulladora Beyoncé y los infames Snow Patrol. De acuerdo que la primera emisión no había sido un sueño punk (1 de enero de 1964: Dusty Springfield, los Stones tocando “I wanna be your man”, los Hollies con “Stay”, y pasmaos como Cliff Richard & The Shadows, Freddie & The Dreamers, Dave Clark 5...) pero tendrán que reconocer que algo se había perdido por el camino. Algo gordo.

2. Una de las acusaciones más comúnmente vertidas en contra de TOTP es que por sus pantallas se paseó toda la música horrible del planeta. No vamos a negar esto; es cierto que Top Of The Pops fue bastante receptivo a la basuuuuuura (con muchas us). Podría afirmarse incluso que se creó exclusivamente para dar salida a los excedentes de basuuuuura que se acumulan en el pop. Pero basarse en ese argumento, como dicen los ingleses, no sería estar ni aquí ni allí.
Lo importante en este caso es que el programa fue una antena involuntaria del underground. Esa subcultura de catacumbas generalmente permanece invisible para asegurar su propia supervivencia en el capitalismo feroz, circulando a cubierto, esquivando los intentos de ponerle precio. Pero a veces, la subcultura asoma la cabeza al overground. Cuando lo hace, se produce el efecto “pozo de petróleo”: su momentánea visibilidad lo hace reconocible desde una nueva distancia por un nuevo público. Ese asomarse es peligroso, pero indispensable como ocasional torreta de llamada a las armas. TOTP fue un ejemplo de esto: no buscaba horadar en el underground, pero ese igualmente fue el uso que le dió todo cristo. En 1964 saldrían vejestorios como Val Doonican y Matt “Figura de Cera” Monro, pero también Zombies, Georgie Fame y Pretty Things. En 1965 Tom Jones meneó sus pétreos glúteos por el escenario, pero tras él estaban los Who, Them y Small Faces. Y así siempre. En 1978 tocaron (o mimearon, pues TOTP funcionaba a base de playback) Rafaellá Carrá –en serio- o John Travolta, pero les seguirían X-Ray Spex, Adverts o Sham 69. Incluso en momentos de máxima pestilencia mainstream (1971-75 o 1988-89) el show se ocupó de sacar un flujo continuo de dignos soul, reggae y disco. Esto, por cierto, es un error común entre historiadores blanco-rockeros a la hora de analizar el último medio siglo de pop: los llamados “años oscuros” del rock nunca son tales si se mira a la música negra. Cuando Supertramp aparecieron en TOTP en su momento de máximo (ejem) esplendor también lo hacían Jackie Wilson, Betty Wright y Chi-lites. Que no lo tenga que repetir.

3. Todo este análisis excavatorio me recuerda que no les he dado datos de trivia indispensable. Lo haré ahora, si me permiten. Top Of The Pops estuvo en antena en la BBC1 durante 42 años. En su punto más álgido tenía 19 millones de espectadores, e hizo personalidades televisivas de presentadores como Noel Edmonson, Tony Blackburn o Jimmy Savile, el del peinado chocante. Durante muchos años su sintonía inicial era el “Whole lotta love” de Led Zep, pero en la versión danzona de CCS. La troupe que bailaba de fondo durante muchas de las actuaciones se llamaban Pan’s People, y es una pesadilla remitente que sufren aún muchos británicos. En general, el visionado del programa –lo dijo el analista pop Kevin Pearce- “era un ritual religioso del jueves por la noche, como mirar por el ojo de la cerradura a un mundo secreto y glamuroso”. Ya ven. En cuanto a experiencia pop multitudinaria, TOTP es y será siempre uno de los fenómenos más singulares y fascinantes que se han dado en la cultura popular.

4. Para terminar, tres favoritos personales de TOTP:
a) En 1977 los Clash rechazan salir en el programa, en uno de los gestos más hipócritas de la historia del pop. Aludieron motivos políticos, olvidando que su álbum fue el primer disco punk grabado para una multinacional, CBS. Los Jam, sin embargo, no rechazan salir en el programa, y “All around the world” estalla en todas las pantallas del Reino Unido. Cientos de teenagers se unen a su cruzada de desafío con corbatas.
b) Dexys Midnight Runners se pegan unas risas a costa del programa cuando salen a presentar “(Jackie Wilson said) I’m in heaven when you smile” ante una imagen del jugador de dardos escocés Jocky Wilson.
c) Todo el Glam, cuanto más ceporro mejor. No el lado etéreo de Bowie y compañía, sino todos esos “pitbulls con pintalabios” (como los definió Michael Bracewell), pastores de cabras en drag y con una sola ceja: Mud, Sweet, Rubettes... Brutos y bizarros como tractores pintados de rosa.
Kiko Amat

(Artículo publicado originalmente en el suplemento Cultura/S de La Vanguardia el 27 de diciembre de 2006)

Discos en Our Favorite Club

Una lista de los discos espléndidos que puse el día 12 de enero en las catacumbas Wyndhamianas del Our Favorite Club el viernes 12 de enero de 2007, tras el concierto de Le Pianc, y antes de los sets de Miqui O. y Crunch. Y un diploma Hungry Beat para la chica que vino a los platos exigiendo "pop raro" (cuando sonaban Blue Orchids; añadió "aunque sea comercial") y reggae porque, aparentemente, había leido en una publicación internetiana que yo ponía discos para "mover el culo". Sus amenazadoras palabras de despedida fueron: "Confío en vos". Uno sólo puede preguntarse qué le ponen al MDMA en los laboratorios de Silicon Valley, USA, para que la gente se ponga así de estupenda.

DEXYS One of those things
RESTRICTED CODE From the top
THE CLAIM Picking up the bitter little pieces
MARINE Life in reverse
MINUTEMEN The anchor
THE PRIMATES Just my kind
VIC GODARD Johnny Thunders
THE LEAVES Hey Joe
McCARTHY The well of loneliness
THE FLESHTONES Another direction
BLUE ORCHIDS The flood
STONE PONEYS Different drum
HURRAH! Sweet sanity
MARK ERIC Night of the lions
LUDUS My cherry is in sherry
THE BARBARIANS Are you a boy or are you a girl?
KAMENBERT Último grito
BARBARA LYNN This is the thanks I get
THE THREE O’CLOCK Jet fighter
BIKINI La vide de tes nuits
RAZORCUTS I’ll still be there
BRIGHTON 64 No volverán
NEWTOWN NEUROTICS Suzi (was a heartbreaker)
Kiko Amat

¿Quién ama a un hippie?

Hippies El reconocido freak inglés Barry Miles recopila las cimas y valles de la cultura hippie en un poti-poti de gran riqueza visual.

¿Quién ama a un hippie? A pesar de haber estado dando la lata sobre paz y amor durante años, lo cierto es que el mundo no rezuma cariño hacia ellos. Salgan a la calle con un micrófono, si no me creen, y hagan la sencilla pregunta: “¿Qué opina de los hippies?”; verán como no son obsequiados con palabras de amor, sencillas y tiernas. De hecho, exceptuando al botarate de Gerard Quintana, el resto de la gente sólo utiliza la palabra como preludio al adjetivo “apestoso”. ¿Que un grupo es horrible? Hippies. ¿Que un tipo no aguanta la bebida? Hippie. ¿Que alguien huele como si hubiese cultivado calçots en sus axilas? Hippie, y además apestoso. El término Hippie ha quedado inscrito en la cultura oral como un eficaz sinónimo de varios significados: Apático, deshonesto, infantil, paparra y pesetero. Y, créanme, la única culpa de todo esto la tienen los propios hippies. Y Richard Branson.

Verán, es cierto que las palabras pierden significado, pero también que Hippie nunca significó mucho, ni siquiera en sus inicios. Otras palabras desvirtuadas como “libertad”, “socialismo” o “rock’n’roll”, al menos llevaban en su concepción una importante carga emocional y política. Pero, ¿Hippie? Una cultura de clase media y estudiantil, contemplativa por definición, pacifista para más inri, llena de palabrería inútil y misticismo de saldo y drogas atontecedoras, cuyos grupos insignia basaron su sonido en eternas jams de blues blanqueado y llamadas al “buen karma, tío”... Tienen que reconocer que no había mucho que devaluar. Observen sino la exhibición simbólica por antonomasia de su cultura, el Festival de Rock. “Los festivales” dijo Dick Hebdige, “trataban deliberadamente de evitar el contacto con otras culturas, transcurrían en localizaciones remotas y en una atmósfera complaciente de mutua auto-congratulación, y se basaban en la consumición pasiva de música producida por una élite de superestrellas intocables”. O sea. A ver.

Leyendo Hippie, el voluminoso tomo que acaba de publicar Global Rhythm Press, vemos que el ilustre freak Barry Miles no parece amedrentado por nada de eso. El autor está -sin duda- suficientemente calificado para sentar cátedra: fundador de la librería underground Indica y de la revista contracultural International Times (IT), colaborador en Oz, responsable de la subsidiaría bizarra de Apple (Zapple), primer editor de Allen Ginsberg en el Reino Unido... Está claro que Miles es –como aquella canción de Rick James- el SuperFreak. ¿Y su libro? Es una gozada. Eso sí, tiene truco.
Hippie abarca del año 1965 a 1971. Aunque el texto es harto delirante, está lleno de anécdotas gigantes: Allen Ginsberg recibiendo a los Beatles con los calzoncillos en la cabeza y un cartel de “No molestar” en la titola, o Country Joe McDonald señalado como el primero en difundir el bulo de que fumar piel de plátano subía. Las fotos no tienen desperdicio, y –considerando el tema- están afortunadamente poco quemadas. El mencionado truco Tamariz de Miles consiste en utilizar lo hippie como cajón de sastre donde meter todo lo que se le antoja. El hombre está en su derecho –cada uno tiene su opinión y además es... ¡SuperFreak!- pero los demás sólo podemos arrugar la nariz cuando se considera hippies a Byrds, Love, Who (esto sí que no) o tangencialmente a la Velvet Underground (el grupo anti-hippie Nº1) aunque, eso sí, admitiendo que no se definían como tales “por lo menos, no como se entendía el término en San Francisco”. Y ahí está el quid del tema: una cosa es el hippie-pesao de SF –ejemplificado en los mortíferos Grateful Dead- y otra los acid freaks politizados, los Yippies (Youth International Party; o, como dijo Richard Neville “hippies a los que la policía ha aporreado en la cabeza”), Mick Farren y sus Deviants, los freaks mosqueados que crearon grupos revolucionarios (de Weathermen a King Mob), los MC5, etc. Miles se pasa esa distinción esencial por el forro, jocosamente, sin mirar atrás. Y al final, incluso eso juega a su favor. Añadiéndolos al potaje de Hippie, el muy nos proporciona la razón definitiva para adquirirlo. Kiko Amat

Hippie
Barry Miles
Global Rhythm Press
384 pág.

(Artículo publicado originalmente en el suplemento Cultura/S de La Vanguardia el día 10 de enero de 2007)